Safari a La Plata
   

“Es verdad aunque Ud. No lo crea”, le dijo alguien al Vicepresidente del FCT, nuestro querido amigo Héctor, quien fue uno de los que dieron la nota como para poder transmitirles alguna noticia acerca de esta salida.
Ocurrió que luego de enviar varios mails diciendo que era una vergüenza que siempre que se salía en grupo y se establecía un horario de partida, éste nunca se cumplía debido a los REMOLONES y VAGOS del fotoclub, etc, etc, etc. Adivinen quien se quedó dormido y lo tuvieron que despertar? Sí Sras. y Sres. Lectores, el mismo que tanto despotricó contra los inocentes socios que adoran madrugar. Así que tuvo que tragarse lo pensado y dicho, pero fue completamente perdonado ya que perplejo por la puntualidad de todos pedía perdón a cada rato. (Aprendé Hectorcito, que la vida te da sorpresas).

Por lo tanto y siendo las 8 horas partimos los sig. Remolones: La Lidia, Pablín (no more people), El Jesús(nuestro flamante secretario), El Gus y la Isa(la nueva recaudadora), Nai Hao, el Dragón con su hijita Cinthia, que aparentemente le sigue los pasos y por lo que oí, pronto nos va a pasar el trapo a todos; nuestro Super guía, El Alberto, quien se apareció con mapas y todo y además con relatos históricos incluidos. Y por supuesto con Carlos, el conductor de la Transit quien nos llevó a los p... pero eficientemente salvo en algunos tramos en que frenaba medio de golpe porque se había distraído al ver pasar alguna ... persona del sexo opuesto. Como verán ningún detalle se me escapó ese día.
El trayecto se desarrolló entre cuentos y mate, mate y anécdotas.
El Sr. Cheng no pudo fallar mandándose una de las suyas y dijo por ahí atrás: “ La mía ya no funciona” y lo dijo bien clarito, pero aún no sabemos a qué se refirió.
Y el Jesús, como siempre, estaba desatado, quería estar entre los machos del fondo y ratonearse con minas ; intentó mandarla a la Lidia adelante con Isabel para que tomaran mate juntas y pudieran chismear como buenas y dulces hechiceras que son, pero no lo logró porque a la Isa la ubicaron en la parte de adelante entre dos caballeros que la trataron de maravillas con sus charlas. Esta vuelta la separaron del Gus, quien afirma que no se durmió ni un instante, habrá sido por tener que vigilar... la situación?... Lo que sí todos teníamos eran muchas expectativas a partir del momento en que nuestro bien ponderado guía nos dijo: “Recuerdo que por la calle 7 y la Plaza está el Rey de las medialunas” Así que todo el pasaje iba imaginando algo rico, dulce, tierno, fresquísimo con forma de paréntesis gordo doradito acercándose a nuestra boca para ser devoradas. “ son tan famosas por su exquisitez” seguía diciendo el Kía, perdón el guía, que a todos se nos caía la baba y nos empezábamos a inquietar. “les recomiendo que no se las pierdan”...

Arribamos sin darnos cuenta a la ciudad de las quichicientas mil diagonales. La primera parada fue en la Catedral, que nos dejó impactados por su imponencia, no la describo más porque ya van a ver las fotos, y por dentro bellísima con sus enormes columnas dóricas y maravillosos vitreaux.
Luego nos dirigimos hacia La Balandra, en la Costa y allí desplegamos nuestros equipos y practicamos algo de nuestras habilidades sobre Macrofotografía porque estaba lleno de flores con bichos. Las que estaban de parabienes eran las damas del grupo, pero por allí dijo la Lidia: “ no se si me habrán salido bien las fotos porque me temblaba mucho el pulso”, pero no te preocupes, cuando es así échale la culpa al viento.

Luego de un rato emprendimos el rumbo de regreso a la city y ahí fue cuando casi lo dejamos al Pablín Marcín, ahora no more people que se recopó sacando fotos a unos lugareños que estaban por pescar con un trasmallo. Queremos ver esas fotos pronto.
Ya se había hecho bastante tarde y dentro del habitáculo sólo se veían caras hambrientas y se podía oír un fuerte sonido de tripas reclamando aunque fuese un choripán. ¿Verdad? y si no es así pregúntenle a la niña Cheng, que cuando por fin fuimos almorzar, no dejó un solo pan en las paneras. ¡ Pobrecita!.

Por supuesto y lo repito nos habían asegurado un instante atrás que había un lugar donde vendían famosas medialunas por ser riquísimas. Intentamos encontrarlas dando vueltas y más vueltas alrededor de la plaza entre diagonales y tangentes, pero nada.
Luego de hacer un tramo con angustiosa desesperación finalmente encontramos el restaurante recomendado por el Jesús donde nos ubicaron debajo de los enormes eucaliptus y pudimos saciar nuestro apetito castigándonos placenteramente con asadito, mollejitas, choris, morcis, riñoncitos, ensaladitas, chimichurri, y birras ,of course.

Luego de disfrutar de semejante almuerzo de Domingo regresamos para nuestros hogares con la alegría de haber recorrido (gracias a las medialunas) la hermosa ciudad Capital , la alegría de haber sacado fotos que pronto revelaremos todos, bueno no todos porque alguien que no voy a nombrar, pero todos sabemos, abrió la cámara y oh! Sorpresa, aun estaba la película y se quedó anonadado mirando la cámara abierta y sin reaccionar. ¿Habrá salvado alguna? Ojalá!” No importa, pronto estaremos recorriendo otros horizontes y disfrutando de nuestra camaradería. Pero el que si lo pudo consolar fue el Sr. Cheng quien se atrevió a contar sus experiencias de principiante: resulta que una vez, cuando era apenas un mozalbete, decidió salir a sacar fotos y le pidió a su padre que le prestara la cámara, pero lamentablemente para él se la negó. El entonces niño Cheng no se achicó y se alquiló una, y lo llamativo de la anécdota era la técnica que utilizaba por ese entonces que cada vez que hacía una toma , corría la palanca para preparase para la próxima , pero abriendo la cámara para ver si había corrido la película correctamente. ¿Qué tal? Muriendo y aprendiendo.
Bueno, para la próxima vez quiero que sepan que tenemos un chofer que es una maravilla : Maneja con los pies y frena con las rodillas.

Hasta el próximo encuentro y muchas gracias por todo.

La movilera del FCT