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Que sí, que no, que llueve, que no llueve. El hecho es que partimos el domingo puntualmente y bajo un cielo hermoso hacia el Puerto de frutos de la Ciudad de Tigre.
Era un cielo tan azul que no lo podíamos creer y el sol nos acariciaba al principio y luego nos abrazaba más fuerte. Y de vez en cuando, nuestra piel recibía un gratificante alivio al interponerse unos maravillosos cúmulos nimbus cual ovejitas alegres, delante del radiante Febo y nosotros. |
¿Quiénes? El actual presidente: don Ricardo; el infaltable amigazo, el Edu eróticus, el flamante socio, Doménico, una amiga de él, la Tessi; otro amigazo, no tan eróticus, el Oscar; una dama pretenciosa como buena hija única, la Martita; un experto en abrir reposeras y muy buena fuente de información, el Gus ; la actual tesorera, la Isa y además vuestra humilde notera: .........
Y hubo tema: unos cuantos maderos apilados, chatas con toda su carga, artesanos y algunos hombres que se pusieron a trabajar con sus grúas al vernos con cámaras. Gracias muchachos!
Luego de despuntar el vicio volvimos al estacionamiento del foto club y ¿qué pudo suceder? ¿Qué todo siguiera bien? No. El Doménico y la Tessi , digo la Tessi, tenían que abandonarnos para irse a otra parte. Así que se despidieron hasta el día siguiente ( dicho sea de paso para participar del festejo de cumpleaños de los socios) Y cuando van a querer arrancar el vehículo: " rr...rr...rr...r.r....y nada rr., rr, rr, rr, r r r ".. nada.
_ ¿Qué hacemos? ¿ te empujamos?
_ No, no. Dice Doménico ya bastante afligido.
_¿ Qué le pasa?
_ No se. No tengo la más p....(pálida) idea de qué es lo que tiene. Sólo veo una lucecita que titila.
_ Parecería que es el cortacorriente , dijo una voz femenina ...
A lo que él la miró como diciendo : a Papá... Pero luego probó desactivar la lucecita con su alarma, esa que está junto a la llave de arranque de los autos, funcionó y se pudieron alejar sonrientes del lugar. Adio!
Lógicamente y después de esa ayudita todos suponen y se cae de maduro que el Doménico sabrá reconocerlo apropiadamente. Es que él es todo un caballero.
Ya al mediodía los seis restantes rumbeamos hacia donde nuestros sonoros estómagos decidieron. Un restaurante en el Club San Fernando donde saboreamos unos riquísimos tomates rellenos que se llamaban "olvidados". Y luego sí un exquisito plato de peceto con guarnición, tintillo y postres. Chau dieta!
Después de almorzar y se deduce por las fotos llegó la famosa siestita del Domingo. ¡Qué paz! ¡Qué placer! ¡Qué solcito! ¡Qué brisita! Y ¡Qué topless! Dijo el bizco de Edu ¿Qué tal? Y charla va, sueñito viene hasta aquí llegó esta notera , que había tratado de negociar con la otra dama del grupo con que tendrían un domingo diferente con dos para cada una. Pero al retirarse una primero, la otra se acaparó a los tres que quedaron y sólo Dios sabe cómo continúa este relato que dejo abierto por si alguien desea agregar algo más.
Por mi parte un beso enorme para ella y para todos los que compartieron esta salida.
Hasta el próximo Safari y no se lo pierdan! Notera: Isabel Urtubey
Fotografías: Isabel Urtubey
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